Publicación  #1

PASTOS MARINOS      /        BOSQUES RIBEREÑOS

Nadia E. Rivera  Doctora en ciencias biológicas

Martín Sirombra  Doctor en ciencias biológicas

No somos muchos pero somos importantes:

PASTOS MARINOS

Antes de hablar de los pastos marinos como ecosistemas, debemos saber ¿Qué son?, ¿Dónde viven?, ¿Por qué son importantes?, y finalmente, conocer las pérdidas y consecuencias de la disminución de estos ecosistemas en particular: pastos marinos.

Los pastos marinos conocidos como “ceibadales” o fanerógamas marinas, son un grupo de plantas adaptadas a vivir completamente sumergidas en aguas salobres  a marinas tales como lagunas costeras, estuarios, bahías, etc. Su estructura está compuesta por raíces, rizomas, tallo, flores y semillas, y sus hojas son diferentes entre las especies. Estos pastos marinos se asocian con los arrecifes coralinos y manglares siendo así un grupo importante junto con estos ecosistemas. El crecimiento de los pastos marinos está determinado por la disponibilidad de la luz, la salinidad, la profundidad, la temperatura, la cantidad de nutrientes y los encontramos es sustratos arenosos, arcillosos y rocosos.

Sin embargo, hace no hace mucho tiempo no eran tomados en cuenta o eran casi desconocidos y se han considerados como un grupo marginado u olvidado a nivel científico, turístico y público en general. Una de las principales razones por las que no son conocidos es porque no los podemos observar a simple vista como a los manglares, o no son llamativos o bonitos como los arrecifes coralinos.

En la actualidad en México, la información acerca de los pastos marinos es escasa en comparación con otros países. En nuestro país se han reportado nueve especies (en el Golfo de México: Thalassia testudinum, Syringodium filiforme, Halophila decipiens, H. engelmanni, Halodule wrightii y Ruppia maritima, y para el Pacífico: Phyllospadix scouleri, P. torreyi y Zostera marina) de las aproximadamente 60 especies que se han reportado a nivel mundial (excepto en la Antártida).

En las costas del Golfo de México, muy particularmente en Veracruz, contamos y que es de conocimiento científico con al menos dos de las especies reportadas, H. wrightii y R. maritima, y aún falta por explorar otras lagunas costeras y registrar la presencia de pastos marinos. De las lagunas costeras de Veracruz, al menos cuatro lagunas costeras (Laguna Tampamachoco, Laguna Grande y Chica, La Mancha y Alvarado) y el estuario Casitas se han reportado estas especies dos especies por separado (H. wrightii y/o R. maritima). Destaca la laguna La Mancha, porque es la única que se ha registrado ambas especies, formando “parches” mono específicos (una sola especie) o mixtos (las dos especies juntas).

Ahora, la siguiente pregunta a responder es ¿Por qué son importantes los pastos marinos?, para responder esta pregunta daremos a conocer varios aspectos importantes de estos ecosistemas: 1. Son capaces de modificar su ambiente para que otras especies puedan beneficiarse de ellos de manera directa o indirectamente y son denominados “ingenieros ecosistemicos”; 2. Entre sus raíces, rizomas y hojas albergan a diversos organismos acuáticos tales como cangrejos, jaibas, almejas, anfípodos, poliquetos, camarones y peces de importancia comercial, ya que los usan como áreas de reproducción, refugio, alimentación. Otro grupo que dependen de los pastos marinos son las tortugas y manatíes, y ciertas aves que se alimentan de los organismos que viven en sus hojas y tallos. Los delfines también utilizan las zonas de los pastos marinos para alimentarse de los peces que se ocultan y se alimentan de ellos; 3. Ayudan a la retención del sedimento, evitando la erosión de las costas y amortiguan el efecto de las mareas y olas; 4. Son indicadores de la calidad del hábitat (denominados “canarios costeros”), controlan la cantidad de nutrientes para evitar la eutrofización; 5. Y, recientemente se ha reportado que son sumideros y secuestradores de “carbono azul”.  Estas son las principales aportaciones e importancia de los pastos marinos, sin embargo, a pesar de todos los servicios ecosistémicos que prestan, y como se ha mencionado, el conocimiento de este hábitat en particular es escaso. La falta de conocimiento hacia ellos, ha provocado que las comunidades de los pastos marinos disminuyan a nivel global, debido a diferentes factores de manera directa o indirectamente, tales como la contaminación, el dragado, el uso de redes, daños por lanchas y anclas, eutrofización, remoción para “limpiar playas” y causas naturales como los huracanes o enfermedades, herbivoría y los efectos que ha provocado el cambio climático por ejemplo, elevación del nivel de mar, disminución de la salinidad. Dado a que los pastos marinos son susceptibles o altamente vulnerables a estos cambios, se han considerado como “especies centinelas”.

Se ha estimado que se han perdido aproximadamente 110 km2 por año de pastos marinos entre 1980 y 2006 a nivel global. Es por ello, que en la actualidad se están tomando las medidas necesarias para su protección. ¿Qué podemos hacer nosotros?, primero informarse que son los pastos marinos y donde viven, como turistas cuando vamos a las playas del caribe u otras costas, debemos evitar pisar los patos marinos y claro, no decirle a los gerentes de los hoteles que deben quitarlos “porque no nos gusta sentir algo en los pies2, porque rompemos con los servicios que prestan los pastos marinos antes mencionados, y por supuesto no tirar basura. Así que hay que valorar a este ecosistema que si no son muchos son importantes. Por último, el año pasado (2018) se designó el 01 de marzo como día mundial de los pastos marinos. Cuidemos y aprendamos a conocer los pastos marinos.

Bosques ribereños, agua dulce y restauración ecologica. Una oportunidad para la sociedad.

Los bosques fluviales o ribereños constituyen ecosistemas relativamente poco conocidos en términos de estructura y funcionamiento. Si bien, a menudo son fácilmente diferenciables de otros tipos de bosques, pueden interpretarse como paisajes naturales dominados por especies dominantes (árboles, arbustos, lianas, etc.) que los caracterizan y que se desarrollan en las márgenes de los ríos y arroyos (área ribereña).

La palabra “ribereño” deriva de la palabra latina “riparius” que significa tierra adyacente a un cuerpo de agua.

Un río es un sistema abierto, con unidireccionalidad de flujo y que interacciona con los ambientes terrestres laterales y con los acuíferos; posee además gran heterogeneidad en el espacio-tiempo. Los boques ribereños representan una interfaz entre hábitats terrestres y acuáticos. Esta propiedad les otorga atributos físicos y químicos específicos, propiedades bióticas y procesos de flujo de materia y energía con interacciones únicas entre los sistemas ecológicos adyacentes. Diversos procesos fluviales tales como las crecidas y deposición del suelo aluvial modelan la zona ribereña. Estos procesos, entre otros factores, determinan la formación de una flora característica, típicamente diferente en estructura y función de la vegetación terrestre adyacente.

Las áreas ribereñas permiten el mantenimiento de una alta biodiversidad. Además, funcionan como: proveedoras de alimento para organismos acuáticos, moderadoras de la temperatura del agua, filtradoras de nutrientes y contaminantes, corredores biológicos para el movimiento de organismos y como refugio (por ejemplo, proporcionando sitios de nidificación para la avifauna). Asimismo, estos bosques proveen protección contra las inundaciones y la erosión. Así, la relación entre bosques, calidad y cantidad de agua resulta de tipo directa.

A pesar de que estos bosques ofrecen gran cantidad de servicios y de bienes ambientales —tales como belleza escénica, captura de dióxido de carbono, generación de oxígeno, protección de recursos hídricos, biodiversidad, regulación climática, productos maderables y no maderables—, diversas actividades humanas los amenazan. El avance de la frontera agrícola, la deforestación, la ganadería, los asentamientos humanos y la extracción de agua, son algunas de las actividades que afectan la funcionalidad de estos ecosistemas, creando, a su vez, ambientes propicios para el establecimiento de vegetación no nativa (exótica). Las consecuencias de la introducción de especies exóticas pueden variar desde provocar un ligero cambio en la composición de especies hasta la exclusión de especies nativas, generando con esto último una profunda modificación del ecosistema natural.

La estrecha relación que la vegetación de ribera tiene con el estado del medio fluvial, convierte a las alteraciones de estos sistemas en serios problemas para el mantenimiento de las valiosas funciones de estos bosques. Debido a la fragmentación, pérdida de hábitat, reducción de diversidad biológica, invasión por especies exóticas, entre otros, los procesos de contaminación en ambientes terrestres y acuáticos se ven favorecidos, resultando en la pérdida de la provisión de agua dulce en cantidad y calidad adecuadas, lo que incrementa los costos operativos vinculados al recurso agua, del cual depende la vida en el medio rural y en las ciudades.

Propuesta de Restauración Ecológica

Ante este escenario, surgen algunas preguntas: ¿podemos contribuir desde nuestro lugar?, ¿qué herramientas nos provee la ecología de la restauración?

La Sociedad para la Restauración Ecológica define restauración ecológica como “el proceso de ayudar en la recuperación de la salud, integridad y sostenibilidad de un ecosistema que ha sido degradado, dañado o destruido”. La implementación de estrategias de restauración va dirigida a recuperar la biodiversidad (composición de especies), la integridad (estructura y función), y la salud ecológica (incluye aspectos como la capacidad de recuperación después de ocurrir un disturbio), lo que en conjunto garantiza la sostenibilidad a largo plazo del bosque.

En función del grado de degradación existente en un sitio, las acciones de restauración a encararse pueden ser pasivas o activas. Por ejemplo, en ocasiones el solo evitar —mediante un cercado— que el ganado vague libremente por un río o su área ribereña, resulta suficiente para mantener la calidad del agua y la funcionalidad de la vegetación. De este modo, se evitarán efectos negativos como la herbivoría, el pisoteo y compactación del suelo, y el ingreso de heces y orina al agua. Este último es un ejemplo de restauración pasiva.

Si el grado de deterioro es mayor, resulta necesario entonces pensar en realizar acciones más directas, en las cuales interviene la mano del hombre (ejemplo: plantar especies nativas de árboles); lo cual se conoce como restauración activa. Cabe mencionar que las acciones de restauración activa acarrean mayores costos.

Sumar trabajos en el terreno que logren un impacto aplicado a la biodiversidad requiere la definición de metas claras, con prioridades establecidas en base a procesos transparentes y consensuados, evaluando opciones y relaciones costos-beneficios. El enfoque de restauración busca desarrollar un paisaje atractivo y saludable, reemplazando al que no lo es, intentando fortalecer la resiliencia y las funciones ambientales, y, particularmente, incluyendo la participación de la sociedad durante el proceso de restauración.