Aro de los días por Mildred CASTILLO CADENAS Maestra en letras Mexicanas

Las líneas de la montaña a lo lejos se hacen más definidas. Aquetzalli entrecierra los ojos, limpia el hilo de sangre que le recorre el pecho. El animal que lleva a cuestas pierde la respiración, le entierra las pezuñas en la espalda. Al sentir el cuerpo desfallecido éste se resigna a bajarlo. Toma el pedernal. Corta a la altura del corazón. Saca el órgano tibio. Se unta la cara mientras repite Uno contigo así, uno conmigo así, amigo de largos días, amigo, compañero de este que va, amigo mío. La oscuridad está a punto de llegar. ¿Qué cuentas son estas que me pides? ¿Qué cuentas son las que te debo? Junta el pedernal con la piedra repetidas veces, hasta que el fuego se hace primero un leve humo, luego un ardor. Toma los puntos vigorosos del animal. Come después de varios días de melindrar raíces. Mas el dolor en la boca se dispara y le sube a la cabeza luego de cada mordida. Las punzadas lo cubren todo. Deja el pedazo de carne. Se toca los dientes. Lanza una increpación cuando la lasca entra tajante en el pliegue de la encía. ¿Dónde vas amigo mío? En el camino te volveré a encontrar y las mañanas seguirán a tantas otras. ¿Recuerdas aquel día que perseguimos al sijtli? El cansancio cesa sus lágrimas. Los bichos del lugar oyen el lamento mitad real, mitad sueño.

A la mañana no sabe muy bien si está vivo o muerto. El sol le da de lleno. No tiene dónde guarecerse. La vasija apenas conserva algo de agua. La fogata se extingue. ¿Qué caso tiene seguir la marcha si tú vas ahora y yo me quedo aquí? La hinchazón de la mejilla deforma sus facciones. Yaotzi y los demás de cara fornida y piernas largas, muy parecidos al propio Aquetzalli, se acercan con rapidez. Deja los pensamientos atrás y recula el camino. Deja de ser el perseguido para enfrentar a los suyos. La sangre seca en su semblante se torna una costra negra. Sí, desandar el camino, encontrar un arroyuelo como en el que jugaba con el ciervo de cola blanca. Sólo quise parar el viaje. Quedarme en esa montaña después de buscar la vida en todas partes. No viste, tú, Yaotzin el día en que nací. Mi madre se mordía el cabello para dejar que yo viniera con ustedes. Así, en cuclillas me tuvo. Así me lo contó. Y allí estaba él, el ciervo, mi padre de cola abultada. ¿Sabes que el sol se agranda de vez en vez y la luna se achica también? ¿Por qué un ciervo no iba a compartir la dicha de ser parte de nosotros, ser uno más con todos en una tierra a la que se pudiera llamar mía, si esa misma puede ser tuya también? Los celos. La querella de hacerse de mi madre para ti solo, como si los demás no estuviéramos también aquí.

Aquetzalli camina. Lleva como escudo el recuerdo del ciervo dejándose tocar con suavidad mientras tomaba agua en el arroyo. El encuentro con Yaotzin y los guachichiles no se hace esperar. Al verlo solo se abalanzan sobre él, como si la lucha en todo el tiempo transcurrido no hubiera tenido pausa. Ya sin las punzadas de dolor en la boca Aquetzalli responde y se lanza a la lucha invocando a su padre. Uno contigo así, uno conmigo así, tenamiktli, avanzando en ese pozo que es el cielo, vamos uno detrás del otro. Y ya te llevo en mí, con esta cara trocada y vuelta a hacer por tu muerte y la mía, por tu vida y la mía, la que deja mi madre dispersa en el viento también. Así queda tendido en la vastedad del horizonte que ya para esas horas es naranja. Ahora sus adversarios ya son los únicos dueños de aquel paraje terrenal.

Ring of the days

The lines of the mountain from faraway look more define. Aquetzalli squints her eyes, cleans the thread of blood that goes through her chest. The animal that she carries loses its breath, it sinks its hooves on her back. Feeling the fainting body, she gives up and puts it down. Takes the flint. Cuts where the heart is. Takes out the warm organ. She smears her face while repeating One with you like this, one with me like this, friend of long days, friend, partner of this that goes, friend of mine. Darkness if about to come. What deeds are these that you ask? What deeds are those that I owe? She crashes the flint with the rocks many times, until the fire becomes at first a slight smoke, and then a burning heat. She takes two vigorous points of the animal. Eats after many days of dinning roots. But the pain in her mouth gets triggered and it shuts to her head after every bite.  The stabbing pains covers everything. She leaves the piece of meat.  Touches her teeth. She rebukes when feeling the chipping entering sharply in the crease of her gums. Where are you going my friend? I’ll find you again on the road and the dawns will follow many others. Do you remember the day that we followed the sijtli? Tiredness stops her tears. The bugs of the place hear the lament half real, half dream.

In the morning she doesn’t know if she’s alive of death. The sun shines directly on her. She doesn’t have where to hide.  The vessel barely contains some water. The fire is extinguishing. How is it worth it to keep walking if you go now and I stay here? The swelling of her cheek deformed her features. Yaotzi and the others with strong faces and long legs, very similar to Aquetzalli, come close swiftly. Leave the thoughts behind and go back to your path. Stop being the persecuted and confront your own. The dried blood on her face turns into a black crust. Yes, retrace the path, find a stream like the one where the white tail deer was playing. I just wanted to stop the journey. Stay in that mountain after looking for life everywhere. Didn’t you see, you, Yaotzin the day I was born. My mother biting my hair to let me come to you. Like that, she had me squatting. That’s how she told me. And there he was, the deer, my father of bulky tail. Do you know that the sun grows from time to time and the moon shrinks as well? Why wouldn’t a deer share the joy of being part of us, being one more of them all in a land that I could call my own, if that same one could be yours as well? Jealousy.  The quarrel of having my mother for yourself, as if the others weren’t here as well.

Aquetzalli walks. She takes as a shield the memory of the deer letting himself being touched with tenderness while it was drinking water in the stream. The meeting with Yaotzin and the guachichiles doesn’t wait any longer. At first sight, she throws herself on top of him, as if the fight in the time passed hasn’t had a pause. Without the stabbing pain in her mouth, Aquetzalli responds and throws herself to the fight invoking her father. One like this with you, one like this with me, tenamiktli, moving forward in that well that is heaven, we go one behind the other. And I already take you with me, with this transformed face and made again by your death and mine, for your life and mine, the one that my mother leaves disperse on the wind as well. That’s how she lays on the vastness of the horizon that by these hours is orange. Now her adversaries are the only owners of that earthly landscape.

Perdiendo tradiciones e identidad por Judith Hernández Sánchez Maestra en mercadotecnia

Cuando era niña vivía cerca de un pueblo llamado Los Arrecifes, municipio de Mecayapan, Veracruz, hace 28 años, ahí escuchaba a las señoras y señores hablar en Náhuatl, siempre tuve la inquietud de aprender.

Hoy trabajamos con Fundación  Sierra y Valle A.C, en comunidades que lo hablan, productores mayores que lo hablan, adultos que lo medio hablan y jóvenes que escasamente hablan en su lengua madre y niños que ya no lo hablan; el motivo, la pena a ser señalados como indios y ser discriminados.

-Hay señores que al salir de su comunidad pareciera que no saben Náhuatl, un pie en el camión y ni pio en su lengua-, dice Doña Norma, una mujer de escasos 40 años.

En qué momento nos perdimos, en qué momento se nos olvidó estar orgullosos de ser indígenas, de ser originales.  

Con la desaparición de la lengua Náhuatl en las comunidades del municipio de Acultzingo, Veracruz específicamente en Coxolitla, donde se esta mermando su identidad, su memoria como comunidad,  generando una pérdida de conocimiento, de tradiciones, que por años ha sido la base y la clave para el buen desarrollo del futuro en todas las regiones del mundo.

Cabe señalar que actualmente se ésta perdiendo la educación de calidad y con pertinencia cultural, la educación no solo ayuda a revertir la acelerada pérdida de lenguas indígenas en la región, sino que permitiría alcanzar un desarrollo más inclusivo y resiliente.

Debemos considerar y dar a conocer que la lengua náhuatl es una herencia ancestral, muestra de nuestro pasado y legado de futuras generaciones.

 En la actualidad estamos en la búsqueda de la sensibilización para que la sociedad reconozca, aprecie y valore la contribución que éstas comunidades hacen a la diversidad cultural, a la  lingüística nacional y mundial, así como advertir sobre el riesgo de desaparición en que se encuentran las lenguas originarias como la  ku’ahl y kiliwa, de Baja California; awakateko, de Campeche; mocho´, de Chiapas, ayapaneco, de Tabasco; ixil nebajeño y kaqchikel, de Quintana Roo; zapoteco, de Mixtepec;  el ixcateco y zapoteco, de San Felipe Tejalápam, en Oaxaca, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

 Con Fundación Sierra y Valle A.C  trabajamos un programa de Desarrollo Comunitario que implica trabajar con jóvenes de 19 a 26 años propiciando, su capacitación en temas variados, tales como el valor agregado mediante , conservas de frutas, cunicultura, bordados típicos, dulces típicos, elaboración de muebles con bambú, conservación de suelos, selección  y propagación de semillas de árboles forestales y frutales, uso de paquetería básica de computación, fotografía, entre otros.

Al final puedo decir que sí, sí estamos  aprendiendo Náhuatl con dificultad y con empeño queremos poner nuestro granito de arena para que no se pierdan  los saberes de esta comunidad y que los jóvenes preserven el acervo cultural, que ya no sean usadas las tradiciones como shows de circo, que se valoren,  que respetar tradiciones sea habitual y no solo exhibición con fines de lucro.

Y que a decir verdad, la sociedad no estamos  valorando nuestra cultura, nuestras tradiciones estamos bajo el yugo de la mercadotecnia, renegando el origen de nuestra identidad.
 
     "Ne amitla nic maguilia,  iguan amo nic maty,  queniqui ni tonegua, tlalia ni mich itta".
      
       "Yo no le tengo miedo a nada, pero todavía no   me explico, por qué tiemblo cuando te veo."
                                                                                                                     Autor desconocido.

Losing traditions and identity

 

When I was a girl I used to live close to a town called Los Arrecifes, municipally of Mecayapan, Veracruz, 28 years ago, there I used to heard men and women talk in Náhuatl, I always wanted to learn. 

Today we work with Sierra and Valle Foundation A.C., in communities that speak it, older farm men that speak it, adults that kind of speak it and young people that hardly speak in their native tongue and children that don’t speak it at all; the motive, the shame of being marked as indigenous and being discriminated. 

-There are men that once they exist their community would seem like they know nothing of Náhuatl, one foot in the bus and not a word of the language-, says Mrs. Norma, a woman of barely 40 years old.

At what moment did we get lost, at what moment did we forget of being proud of being indigenous, of being native.

With the disappearance of the Nahuatl tongue in the communities of the municipally of Acultzingo, Veracruz specifically in Coxolitla, where their identity is lessening, their memory as a community, generating a loss of knowledge, of traditions, that for many years has been the base and key for the good development of the future in all regions of the world.

It should be pointed out that currently quality education with cultural relevancy its being lost, education doesn’t just help to revert the rapid loss of indigenous tongues in the region, but it would allow to have an inclusive and resilient development.

We have to consider and let people know that the Nahuatl tongue is an ancestral inheritance, sign of our past and legacy for future generations.

Currently we are in the search of bringing awareness so that society will recognize, appreciate and value the contribution of these communities for cultural diversity, for national and global linguistic, just as well, there’s a warning about the risk of disappearance of these original languages such as khu’ahl and kiliwa, from Baja California; awakateko, from Campeche; mocho’, from Chiapas, ayapaneco, from Tabasco; ixil nebajeno and kaqchiel, from Quintana Roo; zapoteco, from Mixtepec; ixcateco and zapoteco, from San Felipe Tejalápam, from Oaxaca, accordantly to data from the National Institute of Statistic and Geography (INEGI).

With the Sierra and Valle Foundation A.C. we work in a Community Development Program that involves working with young people from 19 to 26 years of age, promoting capacitation in different matters, such as, added value, canned fruits, cuniculture, typical embroidery, typical sweets, elaboration of bamboo furniture, soil conservation, selection and propagation of fruit and forest trees, basic use of computation package, photography, among others.

At the end of the day I can say that yes, we are learning Nahuatl, with difficulty and with determination we want to make a contribution so that the knowledge of this community isn’t lost and that the young people preserve the cultural heritage, that the traditions aren’t used as a circus show, that they should be valued, that respecting traditions becomes habit and not only exhibitions with financial gain.

And to tell the truth, society isn’t valuing our culture, our traditions, we are under the chains of marketing, rejecting the origins of our identity.

“Ne amitla nic maguilia, iguan amo nic maty, queniqui ni tonegua, tlalia ni mich itta”.

“I’m not afraid of anything, but I still can’t explain to myself, why I shiver when I see you”

Unknown Author

El monstruo come ojos  por Miguel Ángel Barranco Diseñador Gráfico

La caminata era larga y mi hogar aún estaba lejos. La Edad y la ceguera siempre exigen paso lento y descanso constante. Siempre que puedo reposo bajo árboles o piedras para recuperar el aliento. A pocos pasos encontré un buen lugar, apoyé el bastón y me senté. Descansaba tranquilo cuando de repente escuché que alguien venía sigiloso, sus pasos sonaban lentos, torpes, como si cojeara o tuviese un mal en el pie. Olía horrible, era un hedor asqueroso. No obstante, pregunté: ¿quién anda allí?, pero nadie contestó. Soy ciego pero mi oído y olfato no me engañan, sabía que alguien estaba observando, así que pregunté nuevamente, pero ahora una voz grave y áspera contestó: 

—Buen hombre, lo he estado observando, sus años hacen duro el camino, permítame ayudarlo, deje que lo lleve en mi espalda.

—¿Ayudarme usted? Soy ciego pero me doy cuenta que cojea, está igual o peor que yo, además ¿por qué le interesa ayudar a un desconocido?

—Buen hombre, su ceguera lo ha hecho un gran escucha, perceptivo a los detalles; no obstante seré honesto, muero de hambre, llevo semanas sin probar bocado. Con esperanza y pena me acerco para pedirle alimento, a cambio puedo llevarlo para que su camino sea menos tortuoso, pese a mi mal pie puedo transportarlo en mi espalda, soy grande y fuerte.

—¿Por qué me pide comida?, ¿es tan pobre que no puede pagar por ella?, si es así busque en el campo, aquí el alimento abunda o vaya a pedir al pueblo —contesté enfadado.

El extraño individuo esperó un breve momento y contestó:

—Señor, yo no puedo comer lo que ustedes acostumbran y mucho menos ir al pueblo a conseguir comida, sin embargo, bendita sea su ceguera, si pudiera verme seguro escaparía.

—¿Por qué lo dice?, ¿qué clase de persona es usted?

La conversación era inquietante, estaba parado frente a un extraño individuo, que nuevamente, con su áspera voz dijo:

—Soy un monstruo y quiero comerme sus ojos.

No pude resistir, tal respuesta hizo que soltara tremenda carcajada, era la cosa más absurda que había escuchado. Entonces en tono irónico pregunté:

—Debo admitir que huele como un monstruo, pero dígame ¿por qué mis ojos?, se supone que los monstruos son bestias asesinas que comen de manera voraz, ¿por qué conformarse con tan poco? 

—Soy un monstruo que debe comer carne humana para sobrevivir y aunque no lo crea hay bondad dentro de mí, por ello evito comer; pero ya no puedo más, el hambre es tremenda, sólo le pido sus ojos, ya que usted al ser ciego no los necesita.

Nuevamente solté una carcajada, este supuesto monstruo me resultaba absurdo y divertido, su forma de hablar era muy elocuente para ser una criatura aberrante. Por supuesto que no creía en sus palabras, ya había escuchado que los monstruos que rondan los campos atacan por sorpresa y matan sin piedad, no puede haber monstruo bondadoso. La ceguera no me hace ingenuo, sin embargo, el trato era tentador, soy viejo, lento y lo único que quería era regresar a casa para descansar.

Por lo tanto acepté el trato y acordé entregarle mis ojos al supuesto monstruo al llegar a casa; aunque estando allí, trataría de engañarlo dándole dos huevos cocidos. Si él jugaba conmigo diciendo que era un monstruo ¿por qué no podría mentir aparentando que los huevos son ojos?

Una vez cerrado el trato subí a su espalda. Estando arriba comenzó a caminar lento pero seguro. Noté que era grande y fuerte, tenía piel dura y escamosa como la de un cocodrilo, su respiración sonaba ronca y estruendosa, además me costaba mucho soportar su olor, fue entonces cuando comencé a dudar, ¿sería que este extraño era realmente un monstruo?, mucha era la curiosidad, así que me atreví a tocar su cabeza, grande fue mi sorpresa cuando me encontré con dos grandes cuernos, duros como la roca y filosos como cuchillos, sorprendido exclamé:

—Eres un tremendo monstruo, ¿de qué infierno has salido?

—Buen hombre, noto que por fin se da cuenta de lo que soy, no estaba engañándolo, siempre digo la verdad, los monstruos podemos ser muy diferentes de como se cree.

En todos estos años, escuché toda clase de historias sobre monstruos, pero nunca las creí. Ese día maldije mi ceguera, estaba frente a uno y no podía verlo, sentirlo no bastaba para satisfacer mi curiosidad. Entonces frustrado le comenté al monstruo:

— Maldita ceguera, qué infortunio no poder verlo a la cara y saber cómo es.

En ese momento el monstruo me bajó de su espalda y una vez más con esa voz áspera dijo:

—Buen hombre es una pena que no pueda ver, es triste que sus apagados ojos eviten saciar su curiosidad, permítame ayudarlo, le prestaré mis ojos para que se los ponga  y por fin pueda verme, claro está, tiene que devolvérmelos cuando termine.

Muy entusiasmado acepté el favor, inmediatamente retiré mis desalumbrados ojos y los guardé en la bolsa, después el monstruo me entregó los suyos, al instante los coloqué en mi rostro y después de muchos años la luz regresó, por fin pude ver a esa impresionante criatura de piel marrón; con manos grandes y dientes filosos; nariz angosta y dislocada; era horroroso pero fascinante.

Después se me ocurrió sacar mis viejos ojos de la bolsa, eran inútiles, por eso el monstruo los quería comer, no podían tener mejor fin, por lo tanto los coloqué en mi boca y los devoré. Sabían amargos, pero me dieron la suficiente energía para escapar del monstruo lo más rápido que pude. Avancé sin ayuda del bastón, esos poderosos ojos me decían por dónde caminar,  a momentos miraba atrás, veía al monstruo ciego tratando de dar conmigo, después escuché que gritó: ¡No te vayas, no me dejes solo! Poco me importó, tal vez vagaría ciego por el campo hasta que alguien lo encontrara.

Ya a oscuras y después de un tiempo de caminar pude llegar a casa, entré y exhausto me senté en mi silla, había sido una jornada agotadora; pero gracias a mis nuevos ojos pude llegar más rápido. Permanecí un rato descansando hasta que llegó de nuevo la curiosidad, tenía sesenta años de no mirarme a un espejo, de inmediato busqué uno de entre las cosas arrumbadas, al encontrarlo por fin pude verme.

Pero lo que vi fue una imagen muy dura. Recuerdo que la última vez, lucía fuerte y vigoroso, ahora me veía decadente, sin cabello, con los dientes amarillos y podridos, flaco y con arrugas, que aspecto tan horrible, parecía un monstruo.

The eye eating monster

 

It was a long walk and my home was still far away. Old age and blindness always ask for a slow pace and constant rest. Every time I can, I rest under the trees or rocks to recover my breath. Just a few steps away I found a good place, I laid the cane on the ground and sat down. I was resting quietly when suddenly I heard someone coming stealthy, his steps sounded low, clumsy, as if he had a limp or had something wrong with his foot. He smelled horribly, it was a disgusting stink. None the less, I asked: Who’s there? but nobody answered. I’m blind but my hearing and sense of smell don’t fool me, I knew someone was watching, so I asked again, but now a low and raspy voice answered:

-Good man, I’ve been watching you, your age makes the path harder, let me help you, let me take you on my back

-Help from you? I’m blind but I can tell that you limp, you are just the same or worse than me, besides, why would you care to help a stranger?

- Good man, your blindness has made you a good listener, perceptive to details, but I’ll be honest, I’m starving, it’s been weeks since I’ve eaten. With hope and shame, I come to you to ask for food, in return I can take you so your path is less tortuous, despite my bad foot I can carry you on my back, I’m big and strong.

-Why do you ask me for food? Are you so poor you can’t pay for it? If that’s the case search in the field, food here is plentiful or go to town and ask – I answered annoyed

The strange individual waited a brief moment and answered:

-Sir, I can’t eat what you are used to, much less go to town to get food, none the less, blessed be your blindness, if you could see me you would run away.

-Why do you say that? What kind of person are you?

The conversation was troubling, I was standing in front of a strange individual, that once again, with his raspy voice said:

-I’m a monster and I want to eat your eyes

I couldn’t help myself, that kind of answer made me truly laugh, it was the most absurd thing I’ve ever heard. So in an ironic way I asked:

-I have to admit you smell like a monster, but tell me: Why my eyes? Monsters supposedly are killing beasts that eat ravenously. Why settle for so little?

-I’m a monster that must eat human flesh to survive and even if you don’t believe it, there’s kindness inside of me, that’s why I avoid eating; I can’t do it anymore, the hunger is tremendous, I’m just asking for your eyes, because you are blind so you don’t need them.

Once again I laughed, this alleged monster seem absurd to me and funny, his way of speaking was very eloquent to be an aberrant creature. Of course I didn’t believe his words, I’ve heard that monsters that surround the fields attack by surprise and kill with no mercy, there can’t be a kind-hearted monster. Blindness doesn’t make me naïve, nevertheless, the deal was tempting, I’m old, slow and the only thing I wanted was to go home and rest.

So that’s why I took the deal and agreed to give my eyes to the supposed monster once we got home; although once being there, I would try to trick him by giving him two boiled eggs. If he was playing with me by saying he was a monster, why couldn’t I lie by pretending that the eggs were eyes?

Once we made the deal I climbed on his back. He started walking slowly but firmly, he had hard and scaly skin like a crocodile, his breathing sounded hoarse and thunderous, moreover it was very difficult to me to stand his smell, it was then when I started to sweat, could it be that this stranger could really be a monster? I was really curious, so I dared to touch his head, my surprise was huge when I found two big horns, hard as a rock and sharp as knives, surprised I cried out:

-You are a tremendous monster, which hell did you escaped from?

- Good man, I noticed that you finally understand what I am, I wasn’t deceiving you, I always tell the truth, us monsters can be very different from what people believe.

In all this years, I’ve heard all kind of stories about monsters, but I never believed them. That day I cursed my blindness, I was in front of one and I couldn’t see it, touching him wasn’t enough to satisfy my curiosity. So then, frustrated, I told the monster:

-Damned blindness, what a misfortune not being able to see your face and know how you are.

In that moment the monster put me down from his back and once again with that raspy voice said:

-Good man it’s a shame that you can’t see, it’s sad that your extinguish eyes prevent you from satisfying your curiosity, let me help you, I will lend you my eyes so you try them on so you can finally see me, but of course, you have to give them back when you are finished.

Very excited I agreed to the favor, immediately I took off my dazzled eyes and put them away in the bag, then the monster gave me his own, right the way I placed them on my face and after many years the light came back, finally I could see that impressive creature with brown skin; with big hands and sharp teeth; narrowed and dislocated nose; it was dreadful but fascinating.

After that it occurred to me to take out my old eyes from the bag, they were useless, that’s why the monster wanted to eat them, they couldn’t have a better ending, so then I put them on my mouth and I eat them.  They tasted bitter, but they gave me enough energy to escape from the monster as fast as I could. I advanced without the help of the cane, those powerful eyes told me where to walk, at some moments I looked back, I saw the blind monster trying to find me, then I heard a scream: Don’t go! don’t leave me alone! I couldn’t care less, maybe he would roam blind in the field until someone would find him.

In the dark and after some time walking I got home, I got in and exhausted I sat down in my chair, it had been a long and tiring day; but thanks to my new eyes I was able to get there faster. I stayed a long time resting until curiosity came back, It’s been sixty years since I’ve seen myself in the mirror, immediately I look for one in a pile of things, once I found it I could finally see me.

But what I saw was a really harsh image. I remember that the last time, I looked strong and vigorous, now I looked decadent, without hair, with yellow and rotten teeth, skinny and with wrinkles, what a terrible look, I looked like a monster.

Translate Alejandra Alvarado